Empezamos esta semana con la vista puesta en el Consejo de Ministros del próximo viernes en el que previsiblemente se aprobará la reforma laboral.
Este reforma no será como la que aprobó en su día el gobierno de José Luís Rodriguez Zapatero, a la que yo califiqué en varias ocasiones como "Retoque Laboral".
Esa reforma, que provocó una huelga general y que desde los síndicatos calificaron como el mayor recorte de derechos de la democracia no cambió nada o casi nada. Se limitó a reducir el periodo de preaviso en el despido objetivo de 30 a 15 días y a definir cuando estabamos ante causas económicas, técnicas, organizativas o de producción válidas para fundamentar un despido objetivo.
En cualquier caso, se requería para la convalidación judicial del despido que el empresario acreditase la existencia de las causas económicas, técnicas, productivas o de organización y la razonabilidad de las medidas.
También eleiminó la nulidad del despido objetivo por incumplimiento de requisitos de forma, determinando la improcedencia del mismo cuando no se cumplan los mismos
Además, se ampliaron los colectivos con los que se puede celebrar el contrato de fomento de la contratación indefinida que introdujo el Partido Popular en el 2.011, que conlleva una indemnización de 20 días de salario por año
Se introdujeron algunos mecanismos de flexibilización de la relación laboral, totalmente insuficientes a mi entender, y poca cosa más.
Pongo la mano en el fuego de que la reforma que se aprobará este viernes será una verdadera reforma y supondrá un recorte de derechos de los trabajadores real y efectiva.
Se rumorea que se rebajará la indemnización por despido improcedente de los 45 días de salario por año trabajado a 20 días. Veremos si esto es así y si la previsible rebaja de la indemnización afecta a todos los contratos o solo a los que se celebren a partir de la entrada en vigor de la reforma laboral.
Queda por ver si se rebajará el coste de la contratación de los jovenes y si se preveerá en dicha reforma los minojobs implantados en Alemania.
En cualquier caso, debemos tener claro que esta reforma, aunque necesaria, no servirá por si sola para generar empleo, pues para ello es necesario fomentar la actividad económica, a lo que no se contribuye con subidas de impuestos y recortes en el gasto público, sino con rebajas fiscales e incremento de las inversiones públicas.
Si a la política de recortes que previsiblemente nos llevará a una recesión (De Guindos prevé un descenso del PIB del 1,5% en 2.012) le sumamos la posibilidad de despedir improcedentemente con una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, estamos en la antesala de una tasa de desempleo sin precedentes.
Alejandro Jover Antoniles
www.jover-abogados.com
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